Empezamos con nuestros tesoros del mar. Mariscos seleccionados uno a uno, frescos y brillantes, preparados para que sientas la brisa marina antes de que llegue el plato principal.
Nuestros Arroces
Aquí es donde ocurre la magia. Arroces con «socarrat» del de verdad, caldosos que resucitan a un muerto y paellas que son el orgullo de nuestra cocina. Cada grano ha sido mimado para que, al probarlo, sepas que en Zaragoza también se puede comer como en la mejor barraca valenciana.
Aviso para navegantes: Nuestros platos están hechos con tanto cariño que es posible que quieras pedirle matrimonio al cocinero. Por favor, consulta disponibilidad antes del postre.